martes, 24 de octubre de 2006

SUSURROS DEL VIENTO

Algunas veces me gustaría poder borrar espacios de tiempo, personas que se han cruzado por mi vida, con una existencia estéril, inerte, inútil, sin sentido que no ha servido para nada, y que sólo han engendrado dolor y sufrimiento. Pero, luego, cuando el viento susurra sus nombres, pienso que han estado ahí por algo, para hacerme dar cuenta de lo mejor persona que soy, de la integridad personal que llevo siempre conmigo, de ser consecuente con lo que pienso, de intentar mejorar las cosas y quines me rodean y de verdad me importan; y al resto no quiero ni que recuerden mi nombre, ni que lo pronuncien, ni ser su amigo, ni que me llamen. Pido que desaparezcan sin hacer ruido.

No tengo vocación de hermanita de la caridad, ni ganas de tenerlas, ni soy psicólogo de profesión, sólo lo ejerzo con mis amistades, las fieles, las que de verdad llenan mi vida. Y me siento afortunado por tenerlas, por no traicionarme nunca, por estar ahí, por escuchar sin juzgarme y sin adularme, pero sobretodo por no decirme nunca aquello que quiero escuchar para sentirme bien, ya que la verdadera amistad está en hacer ver las cosas desde otro prisma, nunca en dar consejos sin tener toda la información.

Siempre lo he pensado en cualquier manifestación de arte, ya sea en literatura, en música, en cine, en pintura, en todo ello, que para poder decir que ha sido una obra maestra, has de haber visto antes mucha mierda. Pues con la vida y las personas pasa lo mismo, has de encontrarte con lo peor para valorar o ver antes de nada lo mejor, y no dejar escapar a esas personas, luchar por ellas y anteponer muchas cosas tuyas por el bien común. Es cierto, a eso se le llama sacrificio, pero ser incondicional, con firmeza, sin dudar de las cosas te hace mejor, y esa persona te respeta más y siempre te llevará consigo, y los problemas que puedas tener se afrontan mejor, y siempre, repito siempre se sale adelante con el mejor premio de todos. Es cuando se empieza a ser feliz de verdad, y esa felicidad la transmites a quién te rodea, irradias un aura de calma, de serenidad, de control, que no se puede huir, y con ello atraes aún más la suerte que hay en el Universo, que por suerte al igual que este es infinita.

No nos hace ni mejores ni peores personas, sólo gente que respira y vive como puede, que sobrevive, gente que luchará y saldrá hacia delante, y otras que se quedarán por el camino y que nunca saldrán del pozo, no saben hacerlo, ni lo sabrán, ya que su carácter y personalidad ya está forjada, y la gente no cambia nunca, repetirán mediante círculos vitales los mismos errores una vez tras otra, sin poder hacer nada, sólo en ocasiones si tiene suerte y encuentran una persona que está a su lado que les controla esto y les ayuda a luchar pueden moldear su carácter y ser felices, pero si no lo hacen se pasaran la vida auto engañándose en un laberinto sin salida. Es así la vida, aunque nos joda, aunque nos remueva las entrañas y nos haga vomitar el odio que guardamos dentro y que nuestro cuerpo no sabe como digerirlo. No podemos luchar por todo el mundo. Las batallas y las guerras internas son de cada uno/a. Pero podemos hacer que nuestra lucha repercuta de forma colateral en el beneficio externo de quienes nos rodean, y enriquecer su vida, limpiar su alma, hacerles crecer como personas, siempre y cuando lo quieran y lo acepten.

No siempre conseguimos aquello que nos proponemos, y no sabemos ver o valorar aquello que tenemos o hemos tenido. Lo hablé la semana pasada con uno de mis mejores amigos y la compañía de una buena cerveza Guiness, en un local de Barcelona dónde sólo ponen Rock. Del bueno, del de antes, con temas conocidos de los espectaculares Kiss, los eternos The Rolling Stones, los siempre brutales The Who, el gran genio Ozzy Osbourne, los incomprendidos W.A.S.P., y los Dioses Led Zeppelin… tantos y tantos que empezamos hablando de esto y fuimos cogiendo el rumbo de los grupos o solistas de Rock de la actualidad, que han de repetir fórmulas, o sencillamente engañar al personal con su supuesta música que se regenera, que se adapta, cuando no es cierto, ya que hacen lo de antes intentando mezclar lo nuevo con una calidad pésima y carentes de creatividad

Concluimos la charla llegando al punto común entre los dos que con las personas ocurre lo mismo. Nos tomamos otra cerveza, y seguimos hablando sobre el último juego que estamos jugando on line entre nosotros de estrategia en tiempo real: Hearts of Iron 2 Doomsday del cual os hablaré en otra ocasión. Nos despedimos con un abrazo hasta la semana próxima en nuestra particular tertulia, y nos llamamos al día siguiente si podíamos volver a vernos para hablar. Así es la vida. Sencillamente espectacular y llena de sorpresas. Disfrutadla!!!


Os recomiendo si podéis encontrar el tema Walk Away de Ben Harper perteneciente a su trabajo Welcome to the cruel world, para escucharlo mientras leéis este artículo y seguro que el matiz es distinto y las palabras fluyen mejor.

Gracias Gabi por descubrirme este temazo musical!!!!

lunes, 16 de octubre de 2006

EL PARTIDO DE FÚTBOL

El pasado Lunes por la tarde, me encontraba tomando un refresco en una terraza con un amigo del trabajo mientras hacíamos tiempo antes del partido de fútbol 7 que teníamos esa noche. Estábamos mirando otros partidos que se disputaban en el terreno de juego, y comentábamos que posición debíamos ocupar cada uno de nosotros.

Hemos creado un equipo de fútbol patrocinados por la empresa para esta temporada, de este modo tenemos los lunes por la tarde-noche ocupados, haciendo algo de deporte y riendo de la falta de fondo que tenemos. Aunque personalmente he vuelto a hacer deporte cada día, necesitaré al menos un par de meses para volver a coger el estado físico que tenía antes y el suficiente fondo para aguantar sin maldecir mis huesos por tanto correr.

Con este amigo del trabajo, mientras estábamos sentados tomando un refresco, y él fumando antes del partido (un buen ejemplo decía entre risas), hablamos de los últimos líos amorosos de los dos, el me comentaba los suyos y yo los míos, y llegamos a buenas conclusiones, de esas que no hacen los autoengaños si no la experiencia y la realidad del día a día. Me alegro mucho por él que haya superado ese virus que le carcomía el corazón, que le ahogaba el alma, que no le hacía avanzar, y que por suerte decidió soltar lastre. Sabe que tiene todo mi apoyo, y que cuando me necesite sólo ha de llamarme para charlar con tranquilidad.

He ido siguiendo todo esto que le ha pasado, y la verdad es que a veces no lo entendía. A él sí por supuesto, pero a ella no. Cuanta estupidez puede albergar una persona que no quiere ver lo obvio y no quiere dejar atrás su pasado. Me siento afortunado en ver cómo este amigo mío ha dejado todo eso como algo que no puede evitar, ni le es permitido cambiar, y él por su parte no ha hecho nada mal en esa relación, es decir, a realizado aquello que estaba en su mano y ha sido inútil. Me alegro por él.

Pero volviendo a nuestro equipo de fútbol, a nuestro decente equipo. Comentaros que tenemos equipo para dar algo de guerra, y con dos victorias de tres partidos disputados no está mal, y más si tenemos en cuenta que en ese partido que os decía del Lunes, nos dieron mamporros por todos los lados. No es por quejarse por que sí, pero es que nos lesionaron a 4 jugadores, y el árbitro parecía estar mirando para otro lado. Y aun con todo esto plantamos cara y mantuvimos el marcador muy ajustado. Un lástima la verdad. Pero vimos que nos falta algo más concretar la defensa, que sea más compacta y se hable más. Pero sobretodo nos falto fondo, ya que la segunda parte jugamos con un solo cambio, lo cual hizo que el estómago nos saliera casi literalmente por la boca. Nos pudimos haber rendido y bajar la guardia, no pelear, pero eso hubiera ido contra nuestro espíritu combativo de equipo, y contra nuestra voluntad. Algo que no ha de hacerse nunca ni en nuestra vida personal.

Hoy volvemos a jugar, con la lección espero que bien aprendida, y lo más importante, pasarlo bien entre nosotros, que al fin y al cabo es para lo que nos apuntamos. La vida ya es suficientemente competitiva como para que cualquier cosa de ocio que se haga haya de ser igual.

martes, 3 de octubre de 2006

PERDIDOS EN UN FUTURO INCIERTO

Hace algo más de un semana escribí sobre el mundo de las ferreterías. Un artículo corto quizás, y estoy seguro, de eso no me cabe la menor duda, me dejé de comentar alguna que otra anécdota en el tintero. Para poner sólo un ejemplo, un asiduo lector/a me escribió sobre el característico olor cuando entramos en una de ellas, y otro me comentó lo caras que eran ciertas llaves y cuanto le costaban encontrarlas, lo que hace que nos preguntemos si en realidad el hierro ha subido su cotización en la bolsa y no nos hemos percatado.

Somos un claro ejemplo de lo esclavos que somos del capitalismo, de esta supuesta sociedad del bienestar que nos venden, aunque no reparemos en el hecho que en la actualidad vivimos en una época con los mayores conflictos bélicos si exceptuamos las grandes guerras mundiales, los mayores desordenes sociales, de un pueblo (de cualquier país del mundo) enfrascado en constantes luchas contra sus administraciones, y por encima de todo, no carentes de verdades, en esas personas que depositan no sólo sus votos electorales, si no su dinero en impuestos, su esperanza en ser representados y defendidos por igual, en su ilusión de un día vivir mejor y en paz, su fe, en que les defiendan. Y no hablemos de los constantes problemas e inseguridades que crea el terrorismo, cualquier tipo de terrorismo, incluso aquel que camuflan los políticos con su demagogia, sus falsedades, sus intereses, su acumulación de poder y de aquel haz lo que yo diga pero no lo que yo haga.

Una solución, o un reflejo de todo ello lo mostraba hace poco el hilo argumental básico de la serie televisiva norteamericana LOST (Perdidos). Una serie que empezó pensada por unos guionistas en forma de miniserie de ficción de sólo 13 capítulos, hasta que su inevitable éxito hizo su habitual acto de presencia matando el juicio y el sentido común (a veces es mejor hacerlo corto y de extrema calidad que largo y finalmente aburrido por ser la muestra de cómo se diluye un buen guión), y ya han empezado a rodar la tercera temporada de un contrato final de 5 años a temporada por año.

Si añadimos a todo esto el reciente juego que se pudo disfrutar solamente en EE.UU. las pasadas vacaciones de verano, con el nombre de “The Lost Experience” tendremos el cocktail perfecto de la alquimia entre la televisión y las nuevas tecnologías.

¿Por qué todo este rollo?, sencillo, en dicho juego, a medida que vamos avanzando en él, resolviendo su trama, sus pistas y sus puzzles, se nos van premiando con trozos de video con la explicación del significado de los famosos números de la serie y sus repercusiones, su verdadera naturaleza, al igual que la verdadera naturaleza de la isla, quienes son “los otros” y que hacen en la isla, del motivo real del sentido de todo ello. En fin que resuelven unos enigmas para plantear con ello otros de nuevos. Pero no os voy a contar nada, no os preocupéis por ello, aquellos/as que no tengáis paciencia y lo queráis saber, es muy fácil, me enviáis un mail y en privado os lo contaré.

Lost habla del mundo, de la situación en la que se encuentran las personas que habitan la isla y por analogía el mundo entero. Dónde todo puede suceder desde lo más bonito a las peores pesadillas mostradas por Hollywood en sus películas. Pero no se rinden, ni se dan por vencidos, quizás sea eso lo único que nos une, lo que une todos los pueblos que habitan este planeta, esa esperanza que algún día podremos ver reflejado en los ojos de nuestros hijos e hijas que les dejamos un planeta limpio dónde poder vivir en paz, un lugar dónde se pueda disfrutar, un lugar para todo el mundo, una utopía que no la llamaríamos por este nombre si todos, cada uno de nosotros, pusiera lo mejor que llevamos dentro para darle la vuelta a esto, para sentir lo que es la libertad, para notar con los pies desnudos el agua fresca en el suelo de una campo de hierba, en hundir los pies en la arena y notar el vaivén de las olas, el olor del mar inundando los pulmones, en el sonido reparador de las sonrisas infantiles, en ese sueño reparador sin miedo a despertar en un zulo vital, en esa prisión humana que se llama falta de compromiso, en ese asesinato de las virtudes, en esa asfixia del futuro que no conocemos, en el peso de ese pasado que no queremos soltar para que siga su curso río abajo.

No quiero que eso sea solamente un sueño, ¿lo querríais vosotros/as?. Estamos seguros/as que no podemos hacer nada por ser sólo una persona, o no pensáis que al menos el esfuerzo del intento sea suficiente para empujar la rueda y que la gravedad, la inercia y la física jueguen su propio papel en el devenir de la historia. Recordar estas palabras, algún día miraremos atrás y nos sentiremos orgullosos de haber contribuido en ese cambio que ha de llegar, en ese cambio que el mundo se merece, en aquello que no le podemos negar a nuestras sociedades futuras. No os rindáis, si habéis leído hasta esta última frase habréis dejado de estar solos.