Blanc, fred, quiet per tot arreu,
ple d’engrunes, restes d’esmorzars;
ple de gotes, caigudes de tasses
i de mans poc acurades.
Llum tènue, reflectida
a dalt, al sostre, on el fum
de les cigarretes es confon
fent ombres i formes estranyes.
El soroll, metàl.lic, musical,
envaeix durant llargues estones
els moments de silenci.
I és al matí, quant el cap,
despert i descansat,
t’imagina a prop seu,
sabent, però, que ja etslluny del seu abast.
The Heart Asks Pleasure First -- Michael Nyman
jueves, 4 de enero de 2007
miércoles, 3 de enero de 2007
LA ARDILLA OWEN Y EL MISTERIO DE LAS BELLOTAS
Hoy os contaré una historia que puede ser real o todo lo contrario y ser más ficticia que creer en la abolición de la esclavitud.
Había una vez una ardilla de nombre Owen (por ponerle uno ficticio al azar, el real sería delatar la verdadera identidad de la pobre ardilla humana). Se disponía a ir a la tradicional cena de Navidad que hacía la empresa por la que trabajaba y recolectaba bellotas en un lugar apartado del bosque, cerca de las montañas que daban al Este de la ciudad. El lugar era idílico, precioso, con unas vistas al valle que dejaban sin habla; Owen ya se lo había imaginado al ver las fotos del sitio que había recibido días antes en su PDA que le daba la empresa para que en sus ratos libres pudiera seguir trabajando para ellos. Había imaginado incluso como sería ver la puesta de sol por la tarde desde ese lugar elevado. Lloró con sólo imaginarse estar acompañado por una ardilla femenina mientras cogidos de la mano se decían secretos inconfesables a los oídos.
Owen despertó de golpe en el sueño en el coche de su amigo de ida al restaurante cuando incomprensiblemente el sistema GPS que habían adquirido a medias meses antes en un mercadillo turco del bosque había fallado pasando de largo del cruce correcto. Titubeos, confusión, nerviosismo, se apoderó de los acompañantes que iban con ellos en los asientos de atrás. Pero por fortuna, vieron de nuevo una señal en el camino y dando un volantazo digno de participar en el Rally París-Dakar, hizo un trombo con el coche, y después de unos pocos metros en contra dirección esquivando los coches que iban en sentido contrario a ellos, se pusieron en la ruta correcto y el GPS volvió a funcionar de nuevo.
Pocos minutos después Owen y el sequito del coche llegaron antes que los demás integrantes de la empresa al lugar escogido por la dirección de la misma para tal evento. Estaban todos y todas muy nerviosos, pero eso no impidió que realizaran un atracón de cafés, bollería y mini bocadillos que estaban encima de las mesas de entrada en un mini hall o como se le quisiera llamar.
Una vez saciado el apetito voraz de nuestros protagonistas, empezaron a llegar el resto de compañeros/as de la empresa, más nerviosos aún, pero con menos hambre. Habían llegado 40 min. después y con bastante más retraso en lo referente a la hora fijada por la dirección de Recursos Humanos de la empresa dónde era vilmente explotado Owen y sus amigos (no por nada Owen y sus amigos era de los muchos mileuristas que habitaban el bosque, y los ciudadanos del lugar podían dar gracias a Dios que fueran magníficas personas y que no cometieran atracos o robos a doquier para poder llegar a fin de mes; aunque Owen ya barajaba la posibilidad de vender su cuerpo para experimentos científicos de índole algo dudosa pero muy lucrativos).
Una vez estuvo todo el mundo desayunado, empezaron las actividades que les había preparado. En ese instante se apodero una sensación colectiva de vergüenza ajena en la sala, y a Owen (quizás por su pasión por el cine) se imagino dentro de una de esas películas de los años 60 dónde unos aviadores británicos eran capturados en plena II Guerra Mundial por los Japoneses y eran confinados en un campo de prisioneros sometidos a largas sesiones de gimnasia inútil cada mañana en el patio de ese lugar de flagelación humana…
(CONTINUARÁ…)
STAND BY ME (en directo) – Willy DeVille
martes, 2 de enero de 2007
EL RENACER DEL ALMA
Cada inicio de año solemos desear lo mismo. No nos damos cuenta, pero pedimos los mismos deseos un año tras otro, justificando con ilusiones lo mejor o peor que nos haya ido el anterior, sin recordar que ha habido de mucho mejores o incluso de infinitamente peores. No tenemos memoria, o al menos de vez en cuando parece que la tenemos de pez.
Empezamos el día 1, después de la resaca descomunal, a pensar y hacer el verdadero balance del año anterior, anotando el la libreta de la cabeza los deseos o acciones a realizar en el que estrenamos. Y sigo diciendo que pedimos lo mismo: mirar de comer menos, dejar de fumar, encontrar una pareja que nos respete y nos quiera de verdad, dinero o un mejor trabajo para conseguirlo, estudiar un idioma, volver a coger los libros que hemos ido poniendo en las estanterías, en ese olvido de las letras impresas, o bien deseamos poder cambiar de casa, o que encuentren una cura para nuestros males, y luego la salud. Siempre en última posición, como si la regalasen o viniera implícita en el mismo pack de los deseos.
Puede ser que ese sea el mayor error a tanta infelicidad. El desear todas estas cosas, sin reparar que quizás no nos damos cuenta que lo más importante es la salud, y que lo demás hay que ganárselo a pulso, con sudor, con esfuerzo, con ilusión, con tenacidad y constancia, pero con voluntad de conseguirlo, y no caer derrotados a la mínima de cambio. El viento siempre sopla, unas veces muy fuerte, otras con forma de huracán, y a menudo de modo imperceptible, pero siempre sopla, aunque sólo sea para trasportar de un lado a otro las voces de aquellas almas que han dejado de soñar, de ilusionarse, de creer en algo muy superior a todo, que no es más que uno/a mismo/a.
Nuestra verdadera esencia radica que conocernos muy bien nuestro interior, y el resto sólo es estar atento/a a las señales de la vida, a los trenes que se nos cruzan y que decidimos o dejar pasar o subirnos o bajarnos de él. Todo son elecciones, no hay nada cerrado, no hay nada seguro, es un riesgo que ha de asumirse al hacerse mayor. Y no todo el mundo lo consigue, hay personas que nunca se harán mayores, y los motivos de ello sólo reside en su interior; pero claro, la autocrítica duele a veces más que el tirón de orejas del exterior de aquellos que nos conocen.
No queremos ser sinceros con nuestro verdadero yo. Nos entristece si las cosas no parecen funcionar como pensábamos. Y la actitud que mantenemos es distinta ante la vida. En los pequeños detalles, en las pequeñas cosas que nos pasan está lo verdaderamente maravilloso de esta existencia. Nunca deberíamos dejar de ser niños, al menos, en como miramos al mundo, y poder volver a llorar mientras vemos una puesta de sol, y las nubes de color rojo anunciando lluvia o viento; o simplemente llorar mientras una noche sacamos la cabeza por la ventana y vemos esa Luna tan hermosa, tan llena de pureza pese a su distancia que no podemos evitar llorar por poder ser capaces de sentir eso, y no solamente ver un astro natural que sólo vemos de noche y de vez en cuando al alzar la cabeza.
Detalles, minucias, pequeños actos, pequeñas palabras, que llenan más que cualquier monumento enorme de hipocresía social erigido por algún arquitecto que no conoce nada de la vida, por ese sacerdote que no escucha ni comprende, por ese/a amigo/a que nos adula hasta que pillamos sus falsedades y sus mentiras.
Todo son detalles, que unidos los trozos forman la felicidad que algunos anhelan encontrar. Todo influye en hacernos sentir bien, y los deseos deberían ser precisamente eso deseos, nunca un objetivo final. Desear está bien, pero para materializarlo hemos de creer que lo conseguiremos, y cuando lo tengamos no olvidarlo en un cajón de la memoria perdido de la mano de algún Dios despreocupado o atareado en otros menesteres. Se han de cuidar, se han de regar con amor, se han de proteger del tiempo y del clima adverso, se han de amar de un modo incondicional.
Para este año, sólo he pedido, que la gente consiga aquello que le falta, que necesita de verdad y no lo que desea poseer. Y he pedido que les den fuerzas a estas personas para alcanzar su objetivo, y que puedan luchar en igualdad de condiciones para que su alma vuelva a renacer de las cenizas y del pozo que parecen haberse caído.
EXHALE -- BSO Waiting to Eaxhale
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