martes, 7 de noviembre de 2006

MALA LECHE, FÚTBOL & CINTAS DE VIDEO

Hoy llevo un día algo tonto, no es que lo sea yo, aunque algo se rumoree por ahí, sino que tengo el día raro. Os contaré, a ver si soy capaz y mi dislexia galopante no me ataca mientras escribo esto. Ayer lunes, tenía el partido de fútbol con el equipo de la empresa, tarde, a las 22:15h y con un equipo de una empresa de gente de un taller. Vaya, testosterona a raudales. Hubo tanta masculinidad que a los 10 minutos de partido casi nos liamos a puñetazo limpio en medio del campo. Yo, como tío previsor que soy, ya estaba yendo a por la portería de reserva a ver si por el peso la podía coger y lanzarla a lo Hulk hacia la melé que se estaba formando en medio de un punto negro (luego me di cuenta que era el arbitro). Conseguimos a duras penas calmar los hábitos, perdón, los ánimos (ya estamos con la dislexia) y después de respirar tan hondo que casi aspiramos las bolitas de caucho del suelo de césped artificial. Un caucho que desde el primer partido aún tengo repartido por la galería de casa dónde he instalado esa televisión tan rara que le pones ropa sucia, jabón y después de miles de giros la puedes recoger mojada pero con olor a limpio (uauuuu!!! Y encima respeta los mismos colores que tenía la ropa antes de ponerla, que gran invento por Dios).

A lo que iba. Nos calmamos y seguimos jugando. Este trozo me lo salto, es largo, tedioso y los comentarios estoy seguro que ofenderían a alguien. Sólo comentaros que me puso de tan mal humor el tema que llegué a casa, cené volando, intenté irme a la cama para descansar y no pude pegar ojo hasta las 03:30h de la madrugada de la mala leche que llevaba encima. Caramba y eso que no he vivido nunca intensamente el fútbol, pero es que nunca en mis años mozos de escuela, o de adolescente había visto un arbitro tan tremendamente malo, incompetente, negado y firme candidato a patearle las cantimploras con las botas de tacos.

No quiero ser más desagradable o corro el riesgo de cabrearme de nuevo al recordarlo y estar otra vez esta noche dando vueltas en la cama con ganas de salir a matar palomas (Dios como las odio!!!!!). Suerte que hoy me he despertado cansado y con falta de sueño pero más calmado. No hay nada que un buen café, una sesión de afeitado varonil y una ducha no solvente. He salido a la calle con el frío en el cuerpo, porque a veces no lo entiendo pero me da por salir a la calle que parezco un legionario, con una camiseta de manga corta y una chaqueta que para no tapar no tapa ni el color de la ropa que llevo debajo. Que le vamos a hacer, después de la nochecita de ayer se me puede perdonar, mejor salir así que con el pijama de Shrek a la calle (algún día me pasará, no me acordaré que lo llevo puesto y la gente se va a descojonar en mi cara con razón).

Sigo con el día tonto, aunque me empieza a dar esa risa tonta como cuando se te ocurre pintar los muebles viejos con barniz, las ventanas cerradas y sin hacer un descanso. Algo parecido vaya.

De momento os recomiendo acompañar la lectura de este bobada que he escrito hoy (en algo se tenía que notar mis años, no??) el temazo otra vez de los Scissor Sisters de su último trabajo con el sugerente título de Ooh.

lunes, 6 de noviembre de 2006

LA LUNA QUE SUEÑA

Las personas que soñamos a menudo nos llaman de todo, de no tocar de pies en la tierra, de ser utópicos, de vivir en un mundo que no nos pertenece. Y no es cierto. Quizás las personas que soñamos somos las que en realidad mantienen el mundo con ilusión, con esperanza, con inocencia, con ese ver el futuro menos oscuro. Sacrificamos demasiado seguramente, nuestra propia existencia es vista con unos ojos de desprecio, de incomprensión, por quién nos rodea, nos conoce, incluso por quién no ha tenido la suerte de dejarse tocar por nuestra aura de tranquilidad, de energía positiva que muchas personas no saben encontrar.

Vemos el mundo con otros ojos, de distinta manera, más divertido del que nos venden, del que nos imponen. Nos levantamos haciendo un esfuerzo de comernos el orgullo que nos arrebatan y nos acostamos contentos por haber podido ayudar a alguna persona, a su alma, de alguien que nos hemos cruzado o un amigo/a que nos ha pedido consejo, o simplemente hablar por hablar. Siempre hay algo bonito cuando me acuesto por la noche, algo por lo que el simple acto de abrir los ojos haya merecido la pena levantarse de la cama, aún sabiendo que el día será duro.

Ayer me acosté con frío, salí al balcón de mi casa que da a la montaña de Montserrat y encima de ella había la luna, muy cerca, grande, blanca, llena, y seguí los consejos de una amiga con la que hablaba en una conversación a tres en el Messenger. Me dijo que pidiera un deseo, de verdad, creyendo en ello, y se cumpliría. Así lo hice, esperando que en breve se cumpla. Espero tenga razón, no he pedido nada imposible, ni irreal, algo sencillo, algo que anhelo, algo que necesito.

Hoy me he levantado temprano y la luna seguía ahí, aunque el sol le daba las buenas noches para ella. Y le he dado las gracias por haberme escuchado ayer por la noche, por esos 10 minutos pasando frío, soñando despierto, viéndola como me miraba para ver si mi corazón era puro y digno de recibir mi deseo. No se hacerlo de otro modo, quizás tenga el corazón demasiado grande y esto me haga pasar factura más adelante, pero tengo claro que no voy a hundirme por nada ni por nadie. Y le prometo que siempre le seré fiel a la Luna, que la protegeré de aquellos que no creen en ella, y en su poder.

Una vez me hice una carta astral hace muchos años, no recuerdo que me decía, tampoco le di demasiada credibilidad en ese momento, pero recuerdo que según la posición de los astros en el día y la hora en la que nací, el Sol estaba en una punta y la Luna precisamente siguiendo una línea recta en la otra, por lo tanto estaban separados en los extremos. No sé que puede significar esto, pero lo que entiendo es que en mí día a día puedo disfrutar de todo, de las bondades del día y de la noche, de esa dualidad que mantiene unida la Galaxia, de ese poder que otorgan los sueños, en querer que se hagan realidad, en poder materializarlos, en poder hacer que en un futuro no muy lejano el resto de la gente vea el fantástico y maravilloso mundo tal y como lo vemos los soñadores, para que la gente se respete, se quiera sin pedir nada a cambio, y se pueda vivir en paz.

La gente que me conoce sabe muy bien la devoción que siento por los delfines, mi animal preferido con diferencia. Me despierta algo dentro de mi muy superior a muchas cosas, me reconforta su presencia, su sonido, su visión. Y justamente está mañana viendo las noticias mientras tomo el café salía un reportaje sobre unos científicos japoneses que han encontrado una especie de Delfín Molar que tiene aletas laterales traseras, lo cual sería la confirmación que hace 50 millones de años el delfín era un mamífero de cuatro patas terrestre que por algún motivo volvió al mar para adaptarse de nuevo a ese entorno acuático, pero manteniendo aquello que les hace precisamente ser mamíferos de agua salada.

Quizás necesitemos los humanos hacer ese proceso alguna que otra vez. Volver a las raíces, a los orígenes como seres para adaptarnos mejor al entorno actual, y sobrevivir con dignidad. Quizás sea en los sueños diarios dónde podamos purificar nuestros males, y convertirnos en delfines oníricos para mejorar día a día. Yo no pienso dejar de hacerlo, y si se quiere insultar, odiar, despreciarme o alejarme y mantenerme lejos será la elección de alguien libre pero que no quiere o acepta soñar.

A finales de semana cumplo años, una cifra que significa algo para medio planeta, un cambio, una metamorfosis, el sueño de algo que les superaba en su momento que aún hoy perdura. Tengo suerte de haber llegado a esa cifra, con la cabeza serena, el corazón tranquilo y el alma en paz. Sigo soñando, y lo haré siempre, ese es mi destino, ese mi carácter, y no pienso intentar huir de él nunca más.

Os recomiendo para la lectura de este artículo de hoy el tema principal de la BSO del film BIG FISH del compositor Danny Elfman. Una delicia de banda sonora y un mejor film, que nos devuelve esa capacidad de soñar que a veces perdemos por el camino cuando nos hacemos mayores.

jueves, 2 de noviembre de 2006

RESACA ELECTORAL

El último festivo ha sido de los mejores que he pasado en meses, por muchos motivos, por una cena con una persona que fue especial, hablando, escuchando música, entrañable y espero que lo haya sido por las dos partes de una forma igual. Un partido de fútbol de fondo, y aunque es sabido por todo el mundo que me conoce que no entiendo de fútbol ni me ha gustado nunca (sólo jugarlo con los amiguetes y para reír, pasarlo bien y la compañía), llegué a emocionarme, escandalizarme e implicarme con los gritos y comentarios de la persona que estaba conmigo viéndolo en el televisor de mi casa.

En el descanso de dicho partido, visita a la nevera para buscar una Coca-Cola y una buena cerveza Guiness, una tapa de aceitunas que parecían cacahuetes debido a la velocidad con la que nos las comíamos, y un buen plato de pimientos de Padrón que cociné y que nos zampamos en un abrir y cerrar de ojos.

Finalizó el partido, y preparé la suculenta cena. Mi acompañante quiso ayudarme en la cocina, pero viendo la cara que le ponía y el cuchillo que yo sotenía en la mano, creo que entendió muy bien que se trataba de mi territorio y que no dejaría bajo ningún concepto que hiciese nada. Bueno, le dejé parar la mesa. Botella de vino tinto Marqués de Cáceres para la ocasión, y empezamos a cenar mientras nos reíamos a carcajada limpia viendo una peli tontorrona de esas comedias americanas repleta de gags que daban por la tele, pero nos dio por reírnos en cada escena como si se tratase del gran peliculón, con las lágrimas en los ojos.

Una vez hubimos cenado, nos sentamos en el sofá hablando y escuchando música de fondo, viendo la noche repleta de estrellas y la ciudad iluminada desde el balcón. Dijimos muchas verdades sobre la realidad vital, sobre nuestra vida personal con sinceridad y nos conocimos un poco más si cabe. Atacamos al Chivas de 12 años que trajo para la ocasión, mejor dicho, yo ataque al preciado licor y la otra persona se hizo un combinado de cola con el whisky al principio de la charla, ya que había venido en coche. Estuvimos dos horas hablando y decidimos salir de marcha, pero con tranquilidad pero que nos tocase el aire. Y nos fuimos a un Pub Irlandés. Pues nada, otra Guiness. Cerramos el local, o nos invirtaron a irnos al sonido de una campana de barco y nos fuimos. El resto ya es otra historia.

Al día siguiente eran las elecciones de la Presidencia de la Generalitat de Catalunya, y me levanté tarde, contento pero con una leve resaca de cansancio sobretodo, y a parte de cumplir con mi deber ciudadano de ejercer el derecho al voto con la posterior pataleta política una vez sabes el resultado y que se hace con ello, el día transcurrió alegre y divertido, en compañía de mi hija pequeña la cual la lleve al cine. Por la noche mientras cenaba, volví a encender el televisor para ver algo que no fuera el pasado partido de fútbol del día anterior, después de meses sin ver la programación, algo que ya os he contado el motivo en algún otro artículo. Puse TV3 para seguir la evolución del escrutinio de los votos y de la jornada electoral mientras cenaba algo. Me sorprendieron ciertos comentarios, pero es algo que la política actual ya nos tiene acostumbrados. Me alegré de haber conseguido la contribución de la subida del partido del Sr. Joan Saura, y una vez cenado me fui a dormir con la tranquilidad que proporciona una buena cena y la relajación de mi compañía misma, aportando serenidad y entereza a mi vida.


El tema escogido para hoy es del grupo abiertamente Homosexual, de Nueva York con un sonido fresco y unas letras de esas que no se cortan la lengua, los Scissor Sisters y de su último trabajo Ta Dah y la canción para acompañar el artículo es She’s My Man.